Obra de teatro Volteretas
En mi reciente viaje de paso a Mozambique, me detuve en Estocolmo para asistir al estreno de « Volteretas « obra de teatro en un acto escrita y dirijida por Estoardo Barrios Carrillo y puesta en escena en el teatro IKC el 29 de enero recién pasado.
El autor logró capturar la atención del público desde el inicio de la presentación hasta el final que cerró con nutridos y emocionados aplausos, gracias a la versatilidad de los parlamentos, la actuación profesional de los protagonistas y el manejo del tiempo en un juego dinámico de movimiento, luz, color y sonido.
La obra trata del drama que viven dos hombres en el sótano de un edificio que es destruido por una explosion de los tubos de gas, y como en Suecia la ropa se lava conforme a un sistema de reservas de turno entre los inquilinos de las viviendas, estos dos hombres se quedan atrapados dentro de la lavandería. La obra se abre con un audaz video-film que proyecta imágenes de un accidente similar sobre dos sábanas blancas a manera de telón y estas primeras impresiones que duran un poco más de un minuto, tras una total oscuridad, impactan al público y le envuelven en un ansioso suspenso repentinamente interrumpido al iluminarse el escenario, correrse las sábanas, aparecer dos lavadoras y al lado de cada una de ellas, un sueco y un indígena latinoamericano, protagonistas del drama, expresando el temor y la impotencia que provoca lo inesperado. En esta brillante escena se logra transmitir el hecho de que en situaciones de emergencia, los seres humanos tenemos algo en común.
En la escena, Kent, un sueco sesentón, soltero, de clase media alta, y Luis el indígena, tras un gravoso pero breve silencio, y con actitud que pareciera querer quitarle lo poco que le queda como es su dignidad de ser humano, con menosprecio y arrogancia faraónica características de la propensión racista, le pregunta en tono despectivo porqué vive él en Suecia. Tomado de sorpresa el emigrante, un hombre simple que procede de una cultura distinta a la occidental, le responde contándole su historia con una ingenuidad salpicada con matices propios de su cultura. Procediendo de una región del mundo en la que no se opone el hombre a la naturaleza sino mas bien mas bien la contempla como parte de si mismo, el autor revela con agudeza crítica, que estas culturas aborígenes se basan en la participación directa de todo ser en el gran misterio de la vida que es manifestado en la unidad natural de todas las cosas.. Kent, el hombre occidental, no lo puede comprender y se suscita entre ellos un diálogo alterado y agresivo mientras de vez en cuando se escuchan eplosiones y ruidos de escavadoras.
Volteretas es un teatro de crítica social que confronta con habilidad las diversas stuaciones que hoy vive la humanidad y denuncia el galopante deterioro moral y ecológico que se sufre por el choque cultural secular, las diferencias de clase, los prejuicios, discriminaciónes, injusticias sociales, xenofobia y todo género de desacuerdos que han dividido a los hombres secularmente.
El autor lo escenifica con aguda visión en las dramáticas vivencias de un emigrante latinoamericano, pero las presenta con limpieza y buena intención en los acertados toques cómicos que inyecta en los diálogos espectacularmente convincentes por las múltiples dosis de buen humor que hacen al público reír cuando se identifica con los personajes. La actitud temerosa, y resignada impuesta por siglos que caracteriza al tercer mundista , es representada por el actor con calificada fidelidad provocando risas y comentarios entre el público que sólo ve una pequeña parte de la realidad de aquel emigrante que salió de su país para enfrentarse a una mentalidad y a una tecnología para él ajenas y desconocidas.

Largas horas de obligada convivencia, cautivos en un espacio sin salida, sin oir otra cosa que el ruido del golpe seco que produce cada pared al derrumbarse, creó en aquellos hombres una angustiosa incertidumbre, que no obstante, los llevó no sólo a reconocerse el uno en el otro, sino a sí mismos, descubriendo dentro de ellos el problema que los distanciaba por la manera en que cada uno veía las cosas. Paulatinamente pierde importancia en Kent, el orgullo, los recelos, las emociones negativas, hasta ceder ante la simpleza del amazónico y con emocionante gesto benévolo le tiende la mano en señal de amistad.
El público va siendo conducido a una espiral ascendente de emociones y sentimientos entre lo absurdo y lo cómico, llevándolo a experimentar la bondad de lo trascendente, cualquiera que sea el nombre que se le dé, pero que existe mas allá del límite de la temporalidad, En Kent el vacío espiritual hace perder la esperanza y la alegría de vivir, mas la disparidad de la vida interior en cuanto a la existencia de Dios, que es sólo aparente en todos los seres humanos, en Kent, el sueco que no cree, que no tiene fé, ante la incertidumbre que comparte con Luis y la angustia aumentada por el ruido de las paredes al caer, le pide que haga una oración y que invoque la protección de Dios para salir vivos del sótano.
Golpes y voces del exterior se van acentuando hasta que la puerta se abre y entra un bombero llevando de la mano a Paula, la hija de Luis , quien representando el mestizaje se lanza a abrazar a su padre en conmovedor abrazo. Kent se despide, sale de escena y recalca su deseo al amazónico confiando en un futuro re-encuentro
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Mas allá de lo que nos ofrecen en el escenario los estímulos sensoriales y la actuación de los intérpretes, VOLTERETAS presenta una cruda realidad que en pleno siglo XXI se esconde detrás de falsos lemas y cómodas mentiras que son develadas con talento, y porque no, signos de genialidad del autor, que obliga a tomar conciencia de que la paz y la sobrevivencia están amenazados por la violación de los derechos humanos, la marginación de los valores morales y las actividades desructivas del hombre con la naturaleza, exhortando a un retorno a la Madre Tierra para empezar una vida nueva que sea mas justa y mas equitativa para todos.
El reparto del elenco bajo la dirección de Estoardo Barrios Carrillo, autor de la obra, estuvo así : Lucho Villalobos como Luis el emigrante y Alf Everall como un europeo, representando ambos sus papeles con magistral actuación ; Felipe Braniff como bombero, y Paula Barrios Hembjer como la hija de Luis. Los efectos de sonido y música estuvieron a cargo de Johanna Severinsson y la escenografía de Fernando Medina.
VOLTERETAS participa en el concurso para grupos de teatro independientes que organizan la Televisión Sueca -SVT- y el Real Teatro Dramático de Estocolmo quienes han seleccionado 40 obras inéditas para concursar a nivel nacional y la obra de Estoardo Barrio Carrillo está incluída en ésta selección. El veredicto del Jurado se dará a conocer en Marzo escogiendo cuatro obras y de cada una como premio la televisión hará una versión.para la pantalla chica.
Benedicto Molleja Hernádez. Phd